2014/01/06

¿LIBRES?

¿Somos conscientes de cómo influye la sociedad y nuestra situación en nuestra forma de pensar y de actuar? Creemos que somos libres, que nuestras opiniones y decisiones se forman de manera totalmente autónoma en nuestra mente, ¿acaso nada influye en nuestra manera de pensar y de actuar?


Me gustaría abordar una cuestión relacionada con todos los temas que hemos tratado en clase y que considero de vital importancia al hablar de libertades sustantivas. Voy a tratar dos temas como la libertad de pensamiento y la libertad de actuación, entrelazándolos entre si y relacionándolos con otros aspectos como la influencia social y la situación de las personas, intentando demostrar mediante argumentos que estas dos últimas influyen notablemente sobre las libertades básicas de las personas.

En primer lugar, si nos centramos en la libertad de pensamiento podemos ver que evoluciona a lo largo de nuestra vida; se podría decir que nacemos “neutras” y a medida que crecemos en un entorno vamos creando nuestra personalidad y manera de pensar, por lo que obviamente nuestro pensamiento está influenciado por la sociedad, sus normas y sus valores; ¿esto reduce entonces nuestra libertad de pensamiento? Depende de tu entorno. Si vives en un entorno donde todo se cuestiona, es posible que vayas alcanzando paulatinamente mayores grados de libertad de pensamiento, si por el contrario naces en un entorno donde todo “viene dado” y nada es cuestionado, posiblemente te cuestionaras menos las cosas y las absorberás tal cual. Por ejemplo, si naces en una familia donde la tradición está muy arraigada y hay unos valores establecidos muy estrictos, será más probable que no te los cuestiones y que actúes como esas normas implican.

¿Y qué pasa con la libertad de actuación? Considero que la sociedad en la que vivimos disminuye nuestra capacidad de actuación. En nuestras sociedades se buscan unas personas homogéneas, “normales” (entendiendo que todo lo normal, está dentro de una norma social, y todo lo que esta fuera de ella, es “excluido”). Toda aquella persona que se salga de la norma (1), será socialmente castigada; como podemos ver no tenemos libertad de actuación ya que nuestro entorno nos limita mediante miles de formas. Veamos unos ejemplos; ¿solemos ver a una pareja homosexual mostrando su cariño en público? Normalmente no, ya que se exponen a un sinfín de miradas, posibles comentarios o incluso agresiones por estar fuera de la norma social mayoritaria, ¿por qué miles de adolescentes se obsesionan con adelgazar? Nadie les obliga a hacerlo, pero la norma social que se adecua a los cánones de belleza establecidos lo “dicta” así.


Otro elemento que limita la capacidad de actuación es tu situación; probablemente una persona con recursos tendrá más opciones para lograr un objetivo determinado que una persona sin recursos., también personas que sufren una mayor discriminación como los inmigrantes o las mujeres pueden llegar a tener más dificultades. Una persona con bajos recursos o que se sitúa en un escalón más bajo de la escala social parte de un abanico de posibilidades mucho menor y con consecuencias posiblemente más marcadas. ¿una mujer o un inmigrante tienen acceso diferente al mercado laboral que un hombre blanco de clase media? ¿ y a la educación?

Como podemos ver, la libertad de actuación se ve limitada por unos valores y normas sociales además de la situación de la persona, pero ¿cómo influye eso en la libertad de pensamiento? ¿Si vemos en nuestro entorno que ciertas acciones o maneras de ser están socialmente castigadas, tenderemos a rechazarlas también? ¿si tenemos unas posibilidades de actuación más limitadas que el resto, tenderemos a no visualizarlas todas? Considero que es complicado y costoso plantearte en tu persona cosas que no están bien vistas socialmente u opciones a las que nunca has tenido oportunidad de optar, por lo que mi respuesta a estas dos interrogantes es que posiblemente sí.

En conclusión; la influencia social y las normas imperantes afectan negativamente en la libertad de pensamiento, cuestionarnos todo (nuestra manera de actuar, formas de vida, pensamiento, costumbres…) ayuda a que liberemos nuestro pensamiento, y como ya sabemos, alcanzar un pensamiento progresivamente más libre está en nuestras manos. En cambio nuestra capacidad de actuación se verá mermada e influenciada por la reacción (aceptación/no aceptación, posible castigo, etc.) del entorno y por las posibles consecuencias como por el abanico de posibilidades que tenemos para actuar dada una determinada situación. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos (Eduardo Galeano)



(1) normas sociales: grupo de normas socialmente reconocidas, como la moda, la tradición, los usos y costumbres, etc. Su incumplimiento no implica una sanción institucionalizada, aunque sí algún tipo de recriminación o reproche social.

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