¡No sé cómo ni por dónde empezar!
Vale, esto no va a ser la típica presentación del sujeto alfa: nunca me han gustado las formalidades y últimamente la sinceridad me parece peligrosa. Además, hablar de forma ordenada y lógica, es aburrido. Solo os diré que soy un saco de huesos con mirada tan profunda que no me hacen falta ojos y poco a poco os hablaré de lucha social. Pero a mi manera.
Las guerras, el orgullo, las mentiras, el juego sucio y sobre todo el oportunismo. Dicen que la primera vez es muy importante, que se guarda a fuego en la memoria como una reliquia de maravillosos recuerdos. Cuantas primeras veces viviremos a lo largo de la vida...
Esta también es otra primera vez, y se la iba a dedicar a todo lo que he dicho antes, pero no. Otro día ya hablare de la clase de persona que pretendo cenar.
Voy a estrenarme hablando de otra primera vez, una niña y un
niño que comparten su primer beso. ¡Que tierno, que bonito! Y después… Te
conviertes en calavera, como yo:
Sin rodeos, ¿Qué te empuja a convertirte en suicida?
Ignoro qué tenías, o lo más importante, qué te faltaba. Si sonreías
o no, si te besaban o, más importante, si te escuchaban. Si extendías tus largos
brazos no sé si alguien aprovecharía para abrazarte… Lo desaprovecharon tanto que
un día echaste a volar. Eres una incógnita que se derrite como cera, se ha
quemado y no deja de llorar. Que pasaría por tu loca cabecita de tortuga. Por
qué tus ojos verdes no querrían intrigar más. Algo tan tan grande sin fuerza.
Eso que merece ser explotado y saboreado caducado antes de descubrirlo. Te has
convertido en una de mis pesadillas hecha realidad, ver arder a la primavera y
tu te vas sin despedirte quemando 21.
Yo seré un monstruo pero mi corazón late.
Ondoloin pequeños monstruitos.
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